domingo, agosto 16, 2009

Opinión

El despertar

Obradorismo fortalecido

José Agustín Ortiz Pinchetti

En estos días, millones han recibido un mensaje en sus celulares: AMLO se debilita: si nos atenemos a los hechos, la declaración resulta de un humorismo involuntario. Al cerrar el ciclo electoral de 2009, el obradorismo goza de cabal salud y va hacia adelante. Cuenta con un grupo de 50 diputados de tres partidos distintos. Se confirmó la alianza AMLO-Ebrard, clave para el movimiento y que han intentado negar y/o combatir los reaccionarios. Ambos podrán competir por la candidatura presidencial, pero no dejarán de estar aliados. Gracias a esta asociación se logró la mayoría en la Asamblea del DF y en las delegaciones. Se revirtió la infamia jurídica y política de Iztapalapa, gracias a la credibilidad de su líder, a una excelente organización y a una movilización de 95 mil gentes que no tiene precedentes. Además, se logró asegurar la supervivencia de PT y Convergencia como partidos con registro. Además: Alejandro Encinas, líder clave del movimiento, logró por unanimidad la coordinación de la fracción del PRD en la Cámara baja. Cabe la posibilidad de una restauración del Frente Amplio Progresista y evitar la ruptura interna del PRD, que muchos veíamos inevitable. En su desarrollo interno se acerca ya a 2 mil comités municipales. La credencialización se ha detenido en 2 millones 200 mil, pero pronto se reiniciará.

En contraste, el gobierno que ganó las elecciones mediante un fraude se debate en la perplejidad. Anuncia que vive en un shock financiero y se desmiente a sí mismo. Los índices económicos continúan a la baja. El escenario de salida se ve muy oscuro para Calderón. El PRI, que ganó las elecciones con 17 por ciento del electorado, tuvo que hacer una inversión monstruosa de recursos fiscales para poder crear una apariencia de triunfo inevitable para 2012. El movimiento tendrá que recorrer un camino muy accidentado para reposicionarse, competir y ganar la elección presidencial, pero en este momento se puede decir cualquier cosa de él, menos que se está debilitando.

La semana pasada intenté definir qué no es el obradorismo. Ahora trataré de describirlo por lo que es: se trata de un movimiento que ha venido estructurándose sin prisa ni pausa por 30 meses. De abajo hacia arriba, desde la base municipal hacia la complejidad de las organizaciones estatales y nacionales. Los comités conformados por ciudadanos libres, atraídos por la convocatoria de participar en la transformación de México, están fuertemente aliados a las brigadas entrenadas para la resistencia civil pacífica. Son ejércitos cívicos, donde la gente no cobra, no se reparten regalos ni curules. Son parte de un renacimiento de la democracia mexicana.

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